Tras varios años y un disco como grupo de post-hardcore con los consecuentes peinados de lametazo de vaca, el grupo pasó de llamarse It Lives, It Breathes a Damn Nation, madurar así de golpe y porrazo, y pasarse al hard rock alternativo, con el que ya nos llega este Race to the End.

Aunque la canción que abre y da título al disco empiece sonando a Sevendust con un estribillo mucho más melódico y comercial, lo cierto es que no han madurado tanto como pareciera y siguen más en la línea de lo alternativo comercial de sus también compatriotas Royal Bliss, con un punto de electrónica y una música para todos los públicos.

Guitarras potentes, bases muy pegadizas y melodías muy bien encontradas es lo que caracteriza a este grupo… bueno, a este y a tantos otros, estando muy en la onda de los anteriormente citados Royal Bliss, los Dark New Day o Evans Blue, así, comercialillo, facilón y molón.

También es verdad que esos grupos se caracterizan por tener muy poco recorrido o, de tener más de 2 o 3 discos, que sea un recorrido irregular, con saltos de demasiados años entre discos, cambios constantes de formación, etc… ¿Por qué? Pues supongo que al no tener mucha personalidad, alguno se confunde y acaba tocando en otro grupo similar, o algo así.

De todas formas, hay que reconocer que una vez asimilamos lo comerciales que pueden llegar a ser, el disco entra bien y, a pesar de la perturbadora portada (y el artwork al completo que acompaña el cd y sus redes sociales), es un cd con bastantes canciones que querrás tener en el reproductor del coche (a menos que seas un amante del funeral doom y conduzcas un coche de funeraria, en cuyo caso no te recomendaría el disco, porque no acabaría de encajar).

Lluís XXV