Allá en el año 1963, en la ciudad de Birmingham nacía un mochuelo al que pusieron Bayley Alexander como nombre. Ya aquí me salto grandes hitos de su biografía juvenil haciendo un alto en el momento en que el joven empezó a coger interés por la música e hizo sus primeros pinitos serios en una pequeña banda llamada Wolfsbane. Es cuando decidió que Bayley Alexander Cook, su nombre completo, no sería el más adecuado para triunfar en eso de la música y empezó a hacerse llamar Blaze Bayley. En el 1994 su vida cambió por completo, y sin saberlo, la vida también de miles de millones de personas. Bruce Dickinson había abandonado Iron Maiden y estos buscaban un cantante que pudiera suplirlo con unas mínimas garantías, tanto de voz como de carisma. Y allí, entre cientos de voces que se presentaron al cásting, nuestro protagonista de esta crítica se impuso y se convirtió en el referente de una de las más grandes bandas de Heavy Metal de la historia, así sin más.

Blaze Bayley parece majo. No conozco todas y cada una de sus interactuaciones con prensa, seguidores, colegas, conocidos, animales o otros especímenes, pero por lo que sé, siempre ha sido educado y respetuoso con todo el mundo. Vamos, es un tío majo. Por desgracia, ser un tío majo no te da más que eso, ser majo. No te da más dinero, gloria, fama, habilidades o facilidades. En principio y por regla general, ser majo no te da mucho. La suerte en cambio sí puede darte. Y nuestro protagonista de hoy, tuvo suerte en el 1994. Tuvo suerte de ser “el elegido”. Y tuvo suerte de ser “el elegido” durante los cinco años que duró su vinculación con La Dama de Hierro, hasta que se lo fundieron para que Mr Dickinson volviera de nuevo. Y tuvo suerte durante esos cinco años a pesar incluso de la mala suerte que tuvo. Porque creo que aun nadie ha logrado entender ni explicarse como Blaze Bayley pudo llegar a recalar en las filas de una de las bandas más grandes de la historia de la música, para tratar de suplir ni más ni menos que al gran Bruce Dickinson. Nadie más que Steve Harris conoce la droga que ingirió para tomar tal decisión. Porque, aunque mantengamos que Blaze Bayley es buen tío, también es una evidencia que Blaze Bayley no es cantante para Iron Maiden. Ni por voz ni por carisma, ni por el recorrido que llevaba a sus espaldas en el 94, ni por ser una joven promesa. Blaze Bayley no tenía nada, y entró. Y Blaze Bayley en los 5 años al frente de La Dama de Hierro, tuvo críticas a cascoporro, insultos y amenazas de todo tipo, y aun así, él se mantuvo firme en la banda. Blaze tuvo un par de enfermedades que le obligaron a él y a la banda a detener las giras, y aun así él se mantuvo firme en la banda. Blaze participó en la grabación de 2 álbumes de estudio en la era post Dickinson, y pese a ser decepcionantes, él se mantuvo firme en la banda. Blaze Bayley empezó a perder el pelo hasta quedarse completamente calvo y aun así él se mantuvo firme en la banda. Solo Bruce Dickinson logró el milagro, cuando este decidió que ya era momento de volver.

Con Blaze en la calle, nuestro hombrecito tuvo que buscarse las garrofas y decidió hacerlo en solitario. Pero la etiqueta de ser el peor cantante de la historia de una de las mejores y más grandes bandas de Metal le acompañó, le acompaña y le acompañará de por vida. Incluso siendo buen tío. “War Within Me” podría ser tranquilamente un título que describiera un estado, su estado en modo continuo. “War Within Me” seguro que gustará a algunos porque tiene buenas intenciones, como todo lo que ha intentado Blaze. Pero me sabe mal, y lo digo de verdad, ser de los que continua en el bando crítico hacia sus trabajos. Blaze Bayley me cae muy bien, es duro, tenaz y perseverante, pero sigue sin ser buen cantante y sin hacer discos convincentes. Tal vez más sólidos sí, pero no convincentes.

Sergi