Heartlay son un grupo de metal industrial según críticas y bases de datos, de modern metal según Aaron Sadrin, (el capo del grupo, pues el resto van y vienen), y de gótico industrial según nosotros, que es la opinión que prevalece por encima del resto.

Escuchamos el single (tema que abre tras una intro y da título al cd) y en nada nos vino a la mente la época del E-Mania y Enetics de los Evereve, con alguna parte más cañera, pero unas bases y unas melodías en los estribillos que te hacen pensar directamente en esos dos discos.

Esa época de los Evereve también coincidió con su postura pro-sadomasoquismo absoluto, y creo que Heratlay han sabido qué hacer con la música, pero no con los accesorios, y se han metido la bola con bozal por el ojete y el consolador-porra de látex por la nariz en plan PCR, porque si no, no entiendo el resto del disco.

Por orden, Ignite es un tema totalmente llano, con unos estribillos en plan Static-X chillones, no encontrándoles mucha gracia. Seguimos con Out of the Wreckage que es una prueba industrial, también muy llana, con estribillos de nuevo recuperando a los Evereve pero sin la gracia que habían conseguido en el arranque del disco. Through the Dark es un medio tiempo al que aún estoy intentando encontrar la relación entre la música y la voz, con parones que no tienen sentido, a menos que sea porque está de moda hacer parones en las canciones.

Cycle es una instrumental pretendiendo ser banda sonora de alguna peli de acción futurista, The Oath Pt. 1 intenta combinar unos teclados ochenteros re-sampleados y distorsionados con una voz que tampoco pega demasiado con la música. Con Machiavellian Parasite volvemos a lo más industrial, perdiendo melodías y pegando gritos tope distorsionados, que se ve que también está de moda… pero hay que tener gracia en hacerlo, y en este caso, la gracia no la tienen ni en el culo porque ya hemos dicho que estaba obstruido y ocupado con otras cosas.

Con So Mortal recuperamos el espíritu evereveriano, aunque le meten un par de parones demasiado largos ahí que nos joden un poco la moral para pasar a The Oath Pt.2, ya que han considerado que la mierda que habían hecho con la parte 1 no era suficiente y hacían falta más teclados ochenteros ultra distorsionados.

El despropósito termina con Dawn in Me, tema de pop-industrial-electrónico al que tampoco le encuentro ninguna gracia ni gancho.

Eso sí, hay que reconocerles que, como mínimo, saben escoger el tema bueno del disco como single.

Lluís XXV