Sepultura Sepulquarta

Durante estos oscuros tiempos de pandemia en que el ser humano ha sido tratado como un animal de laboratorio para experimentar, entre otras cosas, con la conectividad de las redes de telefonía móvil y con importantes innovaciones respecto al transporte animal de objetos metálicos, como podrían ser las llaves de casa (estudio muy útil para la supervivencia de los amantes de la sobrehidratación y de la fiesta nocturna), los grupos que viven profesionalmente de la música han tenido que reinventarse para intentar compensar la falta de ingresos derivada de la cancelación de giras mundiales.
Esta reinvención nos ha llevado hacia la publicación de discos en directo grabados en locales sin público, discos en directo gravados desde casa, discos en directo de giras pasadas, recopilatorios, recopilatorios de rarezas, colaboraciones extrañas entre músicos o, como en el caso que nos ocupa hoy, un mix de todo esto: disco en directo gravado desde casa con recopilación de temas clásicos y colaboraciones (algunas más raras que otras).

Durante la etapa de confinamiento duro que vivió Brasil, Sepultura decidieron iniciar las sesiones de este “SepulQuarta”. Lo que nos encontramos en este disco, es una recopilación de temas clásicos y otros más recientes de la discografía de Sepultura, grabados por separado desde casa (entendemos que cada desde la suya), y con la colaboración de diferentes amigos y conocidos. El resultado de todo esto es bastante desigual: nos encontramos desde grandes clásicos que siguen sonando geniales en directo pero en que la presencia de los colaboradores no aporta prácticamente nada, hasta temas con menos recorrido que en que sí que conseguimos encontrarle sentido a la participación de un celebrity. En el primer apartado podríamos destacar las iniciales “Territory” y “Cut-Throat” con participación de David Ellefson al bajo y Scott Ian a la guitarra respectivamente en que, si no hubieran estado no habría pasado nada. Y en el segundo caso quizá me quedo con “Mask”, un tema que no tenía escuchado, que tiene un riff muy Strapping Young Lad y que, curiosamente, cuenta con la colaboración del inimitable Devin Townsend.

Seguramente este es un disco para disfrutar más en formato Youtube que no solo en audio. Y no lo digo por el hecho de ver a Paulo Jr. tocando el bajo como si estuviera haciendo punto de cruz, sino por más bien por Andreas Kisser a quien se le queda pequeña la casa y, sobretodo, por Eloy Casagrande, a quien le da igual donde esté tocando la batería, que él siempre va a reventar los parches como si no hubiera un mañana.

Ivan Cateura