Once años, siete discos de estudio con temas originales, tres discos llamados Swan Songs (muy bien enumerados I, II y III) con versiones acústicas, cosicas raras y también temas originales, cuatro EPs y algún disco de remezclas y cosas raras, algún disco de versiones sinfónicas y 4 directos, son lo que componen la meteórica carrera de estos alemanes.

Me declaro bastante fan de esta gente, que al principio consideramos como alternativa a Beloved Enemy, también banda de gótico que mezclaba todos los sub-estilos del género, pero en poco tiempo nos dimos cuenta de la capacidad creativa de esta gente, con un polifacético Chris Harms al frente.

Una gente que te mete una media de 13 canciones por disco más extras, y de las cuales pocas dejarías de lado, manteniendo ese ritmo y ese nivel, creo que nos costaría encontrar muchos otros ejemplos que no fueran grupos de Punk o Thrash.

Con este disco, el primero con el que tardan más de dos años entre disco y disco (sin contar EPs, directos, recopilaciones, Swan Songs, etc… de por medio) y, ya que se han alargado un poco más, también lo es el disco, ya que es doble con 12 temas por cd, en su versión sencilla (como no, esta gente son especialistas en ir sacando ediciones raras y especiales, no fuera el caso que algún fan suyo pasara más de dos meses sin comprarse algo nuevo).

¿Y qué tal? Pues, aunque haya temas que están bien, lo considero como el primer pinchazo del grupo: Ambos discos son muy lentos, les falta fuerza y han perdido lo industrial, lo death y mucho de lo que tenían desde un inicio para quedarse con un gótico tranquilico de toques dark.

Las bases industriales y potentes desaparecen por completo, las voces rasgadas es un simple recurso para la variedad vocal, no para imprimir fuerza a las canciones y los paisajes atmosféricos toman todo el protagonismo.

Hasta ahora era como un restaurante de lujo donde, además de probar cosas nuevas, estaban ricas y los platos no estaban a rebosar, pero te quedabas bien lleno. Ahora, en cambio, tenemos mucha más cantidad, pero casi todos los platos son a base de patatas, y la mayoría están sosas, sin sal y no llevan ni salsa. Y hablando de salsa, parece que también quedan muy lejos los tiempos donde parían vídeos como el de “La Bomba”.

Lluís XXV