Quinto trabajo del matrimonio Anthony (lástima que no sean de Albacete para llamarles “Los Antonios”) que, básicamente y para resumir, confirma nuestras sospechas sobre la banda (a pesar de hacernos la cobra con los dos primeros temas) y se apunta a todas las modas de esta pandemia.

¿Qué sospechábamos de la banda? Pues que, tras su debut “Stand” más que decente y un muy buen segundo disco, “Hanging on by a Thread”, los dos siguientes habían ya descendido del metal alternativo al rock alternativo… y sospechábamos que la caída iba a seguir.

Y así ha sido, a pesar de dos bastante buenos temas, comerciales aunque cañeros, que abren este disco (homónimo, podemos tachar la primera casilla en el decálogo de modas pandémicas), el disco deriva hacia el pop y otros estilos que se alejan del metal (tachemos la segunda casilla de grupos de rock alternativo que se han amoñardado).

Seguimos con el tercer punto del decálogo de modas pandémicas: colaboraciones. No podían faltar, y vamos a tachar dos puntos más, pues una de ellas es un rapero, cómo no, y la otra viene por parte de un pseudo-famosillo, Trevor McNevan de Thousand Foot Krutch.

¿No os extraña que al principio de la pandemia andaran todos pidiendo dinero, haciendo conciertos online, etc… y ahora sobreviven con dos o tres conciertos? Pues hay gente que se ha pagado un coche nuevo y una casita en la playa con las colaboraciones, seguro estoy de eso.

Y poco más hay que decir del disco, alguna canción en plan los Linkin’ Park más poperos, alguna canción más rapeada… un poco lo que hacen actualmente el 90% de grupos rock (pop) alternativos.

Eso sí, los dos primeros tracks, muy comerciales, están bien: Rise y One More Time.

Lluís XXV