Quien haya seguido la trayectoria de esta gente, tanto en lo musical como en las redes sociales, habrá visto que no han engañado a nadie en su evolución.

Empezaron muy muy muy (pero mucho, ¿eh?) comerciales, con un heavy-rock alternativo muy facilón, pero con unas muy buenas melodías que enganchaban fácilmente, llegando a su punto máximo en el recomendable The Burning Heart.

A partir de ahí, disco a disco, va desapareciendo todo rastro de heavy, de rock e incluso de alternativo de su música, porque lo que tenemos en este nuevo Falling from Fame, casi que se podría tomar como música de cantautor para viudas deprimidas a las que se les haya muerto el canario y no disponen de suficientes terrinas de helado para superar esa pérdida.

Pero como decía al inicio de esta crítica, no han engañado a nadie: Hace más de cinco años desapareció toda referencia al metal de sus redes sociales, y ahora mismo ya no encontraremos la palabra “rock” por ningún lado.

Cierto es que tras 20 años de carrera es muy fácil que lo “alternativo” de sus inicios ya no tenga nada que ver con lo alternativo de la actualidad, y también que los dos singles de anticipo de este nuevo trabajo no contenían ninguna concesión a su pasado más rockero, pero a quien le ha gustado un disco de un grupo, siempre tiene unas mínimas esperanzas de que el grupo vuelva a ese sonido o esa calidad, aunque eso es extremadamente difícil y suele conllevar todo lo contrario, llámense Metallica o Takida.

Así pues, disco de viejóvenes para gente deprimida, e insisto en el tema, porque mantienen las melodías felices y facilonas que les caracterizaron en sus inicios, pero dentro de una música totalmente distinta.

Lluís XXV