Creo que desde aquel Speak of the Dead de hace ya 15 años y 9 discos, que no encuentro una sola canción de Rage que me llame la atención, y discos buenos, desde el Unity, nada de nada.

La verdad, cada nuevo disco de Rage, me lo escucho con más desganas, esperando escuchar a un Peavy agonizando ya a las voces, unos estribillos cada vez más simplones y unas canciones que suenan todas igual y aburren por igual.

Pues bien, parece que los cambios radicales de formación siguen siendo el motor que mantiene a Rage en marcha, ya pasó con la entrada de los hermanos Efthimiadis, y ahora vuelve a cambiar de formato como cuando entró Smolski a sustituir él solito a dos guitarras, y en este caso cambia a Marcos Rodríguez por dos guitarras: Stefan Weber y Jean Bormann, el primero más heavylongo y el segundo más metido en el metal extremo.

El resultado en general es bueno, y seguramente sea su mejor disco desde la época del Unity y Soundchaser, con canciones como la que da título al cd, Man in Chains o Black Room, con unas líneas vocales, unas guitarras potentes y una base power-thrash que nos llevan directos al The Missing Link o el Black in Mind, y una prueba folk hacia el final del cd que no les ha quedado nada mal, Traveling Through Time.

No sé si Peavy ha pasado por el médico que cuida de las cuerdas vocales de Klaus Meine con asiduidad, pero sé que antes no podía hacer esos cambios de registro ni las subidas mantenidas que hace en este nuevo trabajo en canciones como A New Land o Arrogance and Ignorance.

No todo son florecitas y música celestial en el mundo de Peavy Wagner, ya que tenemos temas, sobre todo en la segunda mitad de disco, regulines y tirando a pasables que poco o nada aportan a la discografía de Rage.

Pero así, en general, una sorpresa totalmente inesperada, y más contando que Peavy ya lleva 26 discos de nada con este…

Lluís XXVI