Un tío cuyo mayor hit en una carrera musical de veinte años se titula “Party Hard” y que fue editado hace precisamente veinte años… Un tío que tiene canciones en su haber con títulos tan bucólicos, profundos y currados como “It’s Time to Party”, “Ready to Die”, “Party Till You Puke”, “Fun Night”, “I Get Wet”, “Long Live the Party”… Un tío que no tiene ningún pudor o escrúpulo de “posar” para la portada de su último disco en actitud… digamos que “post party”… pero post party desde la perspectiva más cercana a la muerte por ingesta de todo… Con todas esas características sobre la mesa, a poca gente seria se le ocurriría llegar a plantearse que un disco de este individuo es algo a considerar.

Andrew W.K. no tiene reparo alguno de musicalizar sus grandes fiestas locas… o tal vez Andrew W.K. plasma en sus fiestas locas lo que anteriormente ha compuesto musicalmente. Esta es la principal duda que me genera a mi el señor Andrew y lo que le rodea. Porque en general, a mi personalmente la música del señor W.K. no me ha atraído, ni tan solo gustado lo mínimo, ni su gran hit “Party Hard”, con un estilo Heavy/Rock bastante Punky. Pero la música con la edad se comporta muchas veces como la fiesta con la edad. Cuando eres joven eres capaz de tomártelo todo, de tener largas noches locas cargadas de todo tipo de alcohol y drogas, de hacer durar la noche durante varios días consecutivos, sin ningún tipo de lógica, criterio o sentido, más allá del “puedo hacerlo y lo haré”. Pero a medida que te haces mayor, las mezclas ya no sientan igual, y muchas veces a mitad de la noche ya te sientes cansado. Es ese el momento en que tienes que reinventar tus fiestas y adaptarlas a tu edad y estados de salud del momento. De alguna manera, maduras tus fiestas, que por supuesto ya no son tan locas.

God is Partying” es ni más ni menos que lo descrito anteriormente, pero llevado al terreno musical. Un tío por el cual no hubieras apostado ni un céntimo por escuchar algo serio y maduro, nos muestra con este noveno LP, un trabajo con una vertiente más interiorista y personal, de tono más bien reflexivo y contemplativo, con una coherencia compositiva e instrumental, que cuesta creer que salga de la misma mente que ha decidido que la portada sea la que es. “God is Partying” no es compositivamente excelente, ni tan solo diré que sea notable, o un disco que será un referente en la industria. No, pero sí que es algo inesperado, alejado por completo de lo que podríamos denominar la zona de confort del protagonista. Andrew W.K. hace sonar su “God is Partying” como lo que los de mi quinta conocíamos como una Opera Rock. Sí, así me suena este disco, sin grandes hits, pero que en su conjunto se hace escuchar, de inicio a fin y sin demasiados altibajos.

Buena es pues la nueva propuesta de Andrew W.K., a pesar de, insisto, la portada elegida para visualmente vender el producto. Que sí, que tiene su gracia, pero podríamos decir que es desagradable y lamentable, a partes iguales.

Sergi