Se acerca la Navidad, esa época del año tan teóricamente familiar, donde todos nos llevamos tan bien, todos los odios, enfados y malos rollos se dejan de lado por uno o varios días y todos somos tan amigos, grandes familias unidas (jamás serán vencidas) y esas cosas que provocan bastantes arcadas, así en general y para simplificar. Luego ya, después de las comidas, los regalos y esas cosas tan sentidas, todo vuelve a la normalidad. El odio, los rencores y las distancias imperan como siempre, como si nada hubiera pasado, y así hasta el siguiente año. La Navidad es como un parón en el mundo en general, un vacío espacio tiempo que muchas veces la música puede amenizar. Supongo que este debe ser el motivo por el cual cada año encontramos a alguien con creaciones musicales en formato navideño. Ya sean versiones metalizadas, ya sean canciones con espíritu festivo, pero con este toque Rock/Metal, que a los seguidores del género suele hacernos gracia y muchas veces atrae nuestra atención.

Este año post pandémico, los americanos Bride, se han anticipado a todos, tomando la iniciativa con este “Christmas”, un disco que podríamos considerar de villancicos metaleros. Villancicos de los clásicos, pero con su versión y visión rockero-metalera. O tal vez debería decir más bien, con su versión y visión alcohólico-drogadicta. Porque escuchar este disco me hace deducir que el confinamiento, que tanto daño hizo a muchos, permitió la ingesta de todo tipo de sustancias a otros, como por ejemplo y por nombrar a alguien así al azar, este cuarteto americano de Kentucky. Quiero entender que es un disco de broma (en formato serio), o en el peor de los casos, serio, pero consecuencia de las secuelas que la ingesta de muchas mezclas y cosas raras les ha provocado durante el confinamiento pandémico. Si no es así no entiendo este disco, porque no lo veo ni como pasatiempo propio, ni para ellos mismos. Disco de casi una hora de duración que no creo que a nadie le alegre, le entretenga o le haga más ameno este periodo festivo de la Navidad. En cualquier caso, es un disco total y completamente prescindible y del que poco o nada se hablará (o debería de hablarse). Me atrevo incluso a vaticinar que pocos se dignarán incluso a dedicarle las cuatro líneas que he decidido dedicarle yo y que aun no soy capaz de entender el por qué lo estoy haciendo. Vergonzoso, el disco y yo.

Sergi