Hace tiempo que los australianos Wolfmother perdieron su toque, a pesar de ser una de las bandas que habían recuperado ese sonido auténtico setentero, habiendo aparecido el mismo año (2000) que bandas como The Answer o Black Stone Cherry, y que tuviéramos considerados sus discos a la par.

Pero el fenómeno setentero se desmadró justo antes de 2010 con la aparición de Rival Sons y otras bandas que lo hacían muy bien, y luego infinitud de bandas que querían y pretendían sonar a los 70 pero que no sabían cómo hacerlo.

Wolfmother destacaban de entre la mediocridad con grandísimos temas como Woman o White Unicorn, no eran como Greta Van Fleet (por poner un ejemplo así como al azar de un grupo con el que nunca nos hemos metido), no era una mezcla de Deep Purple, Led Zeppelin y unos cuantos más.  Sus temas sonaban como hechos en los 70 pero no sonaban a ninguna banda en concreto, solo a sí mismos.

Pero les duró el debut y el Cosmic Egg, cuando sacaron el New Crown, ya nos costó encontrar alguna canción con gancho, haciéndose un disco muy aburrido de escuchar, cosa que se repetiría con el siguiente, el Victorious.

Y ahora, con este Rock Out, intentan rehacer su sonido dentro de la música setentera, buscando un sonido más analógico por si era eso lo que les fallaba. No era ese el problema, el problema eran las canciones en sí y, por lo tanto, este nuevo disco, además de ser un disco llano y aburrido (solo se salva mínimamente la última canción, Walking), encima está grabado como aquellos grupos que pretendían sonar a los 70, analógicos: un sonido guarro como si de una maqueta de un grupo español de hard rock de los 90 se tratara.

Mal disco, mal sonido, y unos Wolfmother que no levantan cabeza.

Lluís XXVI