Cuando las cosas se hacen bien, se tiene que decir, hay que reconocerlo, incluso si viene de gente que por el motivo que sea, o no te gusta o te han decepcionado. Trivium me decepcionaron, bueno, nos decepcionaron, a muchos, y nos han estado decepcionando desde 2013, cuando editaron su sexto álbum, el “Vengeance Falls”. Y es que la triada editada entre 2006 y 2011, con “The Crusade”, “Shogun” y “In Waves” fue de impacto y dejó el listón muy alto. Tras poner toda la carne en el asador, después Trivium ha ido cosechando decepción tras decepción, comercializándose y sin ser capaces de editar prácticamente ni un tema a un nivel digno o mínimamente cercano a cualquiera de los que puedes escuchar en su hat trick de discos top anteriormente citados.

Es cierto que su anterior “What The Dead Men Say” editado el pasado año de pandemia, fue lo más cercano a disco decente, que nos daba un atisbo de esperanzas, aunque sin demasiadas expectativas, para que mentir. Pero seis discos (o diez años, enfocadlo como más os guste) después de su último gran trabajo, “In The Court Of The Dragon” ve la luz y es, a sorpresa de muchos, un muy buen disco. Sí, lo que oís, lo que leéis…  me gusta… nos gusta. Mucho. Y lo estamos disfrutando. El cuarteto de Orlando por fin nos ilustra con un trabajo serio, rápido, contundente, enérgico, pegajoso, atrayente, adrenalínico, vertiginoso, con cambios de ritmo, solos guapos, guitarras doblándose, justas y adecuadas melodías cuando tocan, parones y reinicios abruptos y voz melódico-rabiosa. Sí, todo lo que no hemos disfrutado de Trivium en los últimos diez años, lo tenemos concentrado en los nueve temas (si no contamos la intro) que componen este “ITCOTD”. Aunque personalmente me quede con la primera mitad del álbum con canciones como la que da nombre al disco, “In The Court of the Dragon” (muy buena), pero sobretodo con “Like a Sword Over Democles” (brutal), “Feast of Fire” (la que vendría siendo la más comercial, pero aun así, muy chula), “A Crisis of Revelation”,  y “The Shadow of the Abattoir”, es cierto que la segunda mitad del compacto, tal vez enganche menos, pero está a la altura de la calidad que se le espera a una banda del bagaje y reconocimiento de Trivium.

No voy a hacer ningún profundo ni detallado análisis técnico del álbum, ni iré canción a canción hablando de los pros y contras, de lo mejor y lo peor. No, esta vez no. Esta vez me planto aquí, con el reconocimiento de que estos sí son los Trivium que esperamos y queremos, recomendando al lector que escuche el disco, sin más preámbulos ni dudas, y acabando la reseña de la misma manera que la he empezado. Cuando las cosas se hacen bien, se tiene que decir, hay que reconocerlo, y así lo hacemos.

Sergi