Hace ya muchos años que lo del Swing quedó más o menos aparcado y nos quedamos con una banda de música experimental de tintes metal, pero tocando todos los géneros que les plazca.

El resultado de esto ya fue algo difícilmente digerible en el Pacifisticuffs, que abría un muy buen tema, el Knucklehugs (Arm Yourself with Love), pero que a partir de ahí se volvía una divagación musical sin hilo conductor que se perdía hasta el final del disco.

Tampoco ayudó a eso la pérdida de Ann-Louice Lögdlund como vocalista femenina, caracterizada por su versatilidad y potencia pulmonar, encontrándonos con Kristin Evegård que más o menos cumplía, pero distaba bastante de su predecesora.

Este nuevo trabajo sigue la estela del anterior, y de 13 tracks a la mayoría de los cuales sería difícil llamarlos canciones, nos quedamos con 4 temas más o menos escuchables: Celebremos lo Inevitable, tema en plan cantautora reivindicativa mexicana con un estribillo más metal, Saluting the Reckoning que nos recuerda ligeramente a su época más de toques Cotton Club, aunque quitándole un par o tres de minutos les hubiera quedado mejor. Malign Monologues y Speed Dating an Arsonist ya nos llevan más directamente al swing que caracterizaba al grupo en sus inicios, pero también hubieran estado mejor con la mitad de minutaje y con una vocalista con más de medio pulmón.

El resto del disco son experimentos rarunos a los que no les encuentras ningún sentido y que hacen que sea un cd de imposible escucha de una tirada a menos que te hayas metido media Colombia y tres cuartos de Jamaica a la vez.

O corrigen el curso, o pensaremos que el recorrido del invento de los Diablo Swing Orchestra duró dos discos y el resto ha sido un “a ver qué mierdas podemos hacer hoy con saxos y trompetas”, y que alguno les quedara mínimamente bien.

Lluís XXVI