Blood Red Throne Imperial Congregation

El Death Metal sin ingredientes extra no es el género que consumo más habitualmente, pero cuando te encuentras con casos como el de “Imperial Congregation”, en que aprietas el botón del reproductor y automáticamente recibes un puñetazo en el estómago que te deja sin ganas de decir “ñu”, no te queda más remedio que prestarle un mínimo de atención.

Blood Red Throne es un proyecto fundado a finales del siglo XX por dos figuras bastante conocidas de la escena Black Metal noruega que en aquel entonces estaban ejerciendo como guitarristas de Satyricon,  Død y Tchort. Desde 2010 Tchort ya no forma parte de Blood Red Throne porqué ha decidido centrarse en Green Carnation, su proyecto más personal. Con todo, Blood Red Throne sigue contando con una formación muy poderosa, capaz de ejecutar obras como la que nos ocupa.

Con anterioridad ya había escuchado alguna cosa de esta banda noruega, pero nunca me habían llamado tanto la atención como con este álbum.
El planteamiento del disco es bastante transversal. Se basa en tomar el sonido del Death Metal sueco y ejecutarlo como si estuvieran en Florida, como si un drakkar estuviera abriéndose paso a través de las aguas infestadas de serpientes y cocodrilos de los Everglades.
Los riffs y la ejecución son poderosamente amenazadores a la vez que muy bien equilibrados. En este sentido destacamos la buena producción, que ha sabido encontrar un buen balance entre las instrumentaciones sin que las voces guturales se lo coman todo, como suele pasar en muchos casos.
También cabe destacar la composición de los temas. Cada uno de los cortes cuenta con muchos argumentos instrumentales, y nos conducen con mucha naturalidad hacia breakdowns, blast beats, melodías (sí, en el disco podemos encontrar alguna melodía) o solos que aportan una gran riqueza al resultado final.

Hace tiempo que el Death Metal puro y duro está inventado y que tiene poca capacidad para sorprendernos, pero dispone de suficientes recursos como para proporcionarnos buenos álbumes y conseguir que suenen actuales.

Ivan Cateura