Yo soy de aquellos que, sin ser fan, ni el típico enfermo, tuve también mi época Prog. Bueno, tampoco estaba en el mundillo Prog, siguiendo todos los grupos Progs y enfermando por todo cuanto hacían todos los grupos Progrs. No. Fui más selecto, como la mayoría, para qué engañarnos. Me centré en los Dream Theater de turno durante unos cuantos discos y posteriormente me chuté a los que vendían como sus hijos herederos, los Symphony X. Algún que otro grupo que iba saliendo y hacía las cosas bastante bien, pero siempre a otro nivel de los dos anteriormente dichos, que eran los referentes del género. Al no ser fan, ni incondicional del género, era cuestión de tiempo que me acabara cansando y saturando de tanto virtuosismo, tanta canción larga y compleja, tanto rizamiento de rizo instrumental.

Me he pasado un tiempo huyendo de lo Prog. Al menos de lo más Prog. Los que sutilmente mancillan su música con su incursión al Prog. Y bueno, sin estar en mi principal foco de atención, he ido encontrando cosas mejores, peores, y blablablá, blebleble,bliblibi… Total, al grano… Sons of Apollo llegaron por casualidad a mis manos hace cuatro años, con su debut y honestamente no llamaron mi atención. Aun estaba en esa época de reclusión Prog, y el reconocer que Portnoy y Sherinian andaban en las filas del grupo hizo, la verdad sea dicha, que simplemente escuchara, valorara que había calidad, alabara los nombres de primera línea que formaban la banda (Jeff Scott Soto a la voz, Ron Thal a la guitarra y Billy Sheehan al bajo) y poco más.

MMXX” es el segundo disco de estos americanos que, sin ánimo de volverme Prog ahora, e incluso sin tener mucho apetito de Prog, he aceptado y digerido muy fácilmente. Grandes y consolidados músicos juntos suelen ser garantía de grandes cosas, pero no siempre el resultado final de unir el gran talento, tiene un resultado digerible y reconocible por el público en general (no se incluye el sector friki enfermizo porque siempre alabaran cualquier cosa de los grandes, por más bodrio que sea).

MMXX” contiene potencia y melodía, virtuosismo y calidad compositiva, temas largos y no tan largos (incluso se han atrevido con un tema de más de 15 minutos, que sirve para ratificar el disco como grande en su género). Es cierto que no encontraréis nada que en algún momento no hayáis escuchado antes en otros discos del género, sobretodo en Dream Theater, por lo que queda claro que ni apuestan ni trabajan la originalidad. Pero sí trabajan la complejidad dándole una vuelta de tuerca para tratar de hacerla más accesible a todos los públicos, mezclando un Hard Rock potente con el Metal Progresivo de rizar sin acabar haciendo un nudo del rizo. Y aunque Jeff Scott Soto es un vocalista más que consolidado, veo más en este disco a un Russell Allen que a él, pero sin desmerecer a uno ni ensalzar al otro, es una cuestión de que creo que este disco resaltaría más con su voz.

Añadida mi opinión totalmente subjetiva, disco recomendado, para Progrs con la esperanza de revivir de nuevo otra época dorada del género, como para amantes del Rock/Metal de calidad que busquen ampliar sus horizontes musicales con un disco que no tengo duda que servirá para consolidar a Sons of Apollo como la nueva banda referente de este género.

Sergi